
El Palau Lo Mirador, residencia histórica de los Condes de Torroella de Montgrí, se encuentra en medio de esta población ampurdanesa. En un entorno inigualable como es la Costa Brava, surge a nuestra vista como un testimonio de excepción de la historia del Empordà y de todos los acontecimientos que forman parte de este país. Precisamente se le otorgó el nombre de Lo Mirador por ser uno de los puntos más altos desde donde se podía observar y vigilar la llanura entera.
Situado en el mismo sitio que el antiguo castillo feudal de la población, este palacio pasó a ser real a partir del siglo XIII.
Actualmente se ha adaptado la zona de servicio de la planta baja para convertirla en cocina con capacidad para dar servicio de hotel y banquetes. De la misma forma, los grandes salones de la primera y segunda planta se han mantenido con un gran esplendor, mediante una decoración cuidadosa, respetuosa con las características arquitectónicas y decorativas de la época, con la combinación de piezas antiguas con detalles actuales que contribuyen a destacar el aire majestuoso de todo el entorno.