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La
Decoración Floral en la Iglesia
Una vez elegido el lugar para celebrar la ceremonia religiosa,
debemos tener en cuenta ciertos aspectos artísticos y arquitectónicos de la
iglesia para decorarla con flores. No es lo mismo casarse en una iglesia
románica, recogida y oscura, que en una gótica, barroca o renacentista. Recibirá
un tratamiento decorativo muy distinto una ermita en un pequeño pueblo que una
de las parroquias de estilo más moderno que pueblan las grandes
ciudades.
Lo primero que debemos hacer una vez hayamos confirmado la
fecha y la hora en la iglesia donde nos vayamos a casar, es hablar con el
sacristán, si lo hay, o con el propio párroco para ver la libertad que tenemos
para poner flores en el templo. Este es un momento importante porque hay
parroquias donde a lo peor os intentan imponer una determinada floristería o,
incluso en ciertos casos, os piden dinero para las flores porque el sacristán
hace las veces de florista o porque tienen algún concierto con un proveedor
concreto. La Federación Española de Empresarios Floristas y las autoridades
eclesiásticas recomiendan en estos casos que si no os interesa porque no os
gusta lo que os ofrecen, que pidáis presupuestos de la decoración por vuestra
cuenta a profesionales cualificados. Tenéis derecho a que la decoración la
realice quien vosotros creáis conveniente y nadie, ni el párroco, os puede
imponer las flores o el florista. Podéis contratar libremente y, de no ser así,
se puede denunciar el caso ante cualquier asociación de floristas que exista en
vuestra provincia.
Es posible que se casen otras parejas en el mismo fin
de semana en la parroquia. Conviene que pidáis una lista con los teléfonos de
las otras parejas al párroco y os pongáis en contacto para elegir entre todas
una decoración conjunta. Ahorrareis mucho dinero. Las flores, si son de buena
calidad, deben durar hasta cuatro o cinco días, dependiendo de la época del año,
por lo que no os debe preocupar si una pareja se casa el jueves y otra el
sábado.
Pero ha llegado el momento de elegir lo más adecuado para cada
iglesia. Os vamos a dar unas pautas para elegir el estilo más apropiado al
lugar.
Iglesia Clásica
En este tipo de iglesias es conveniente
emplear composiciones simétricas, con una forma muy definida. Para romper la
monotonía podemos emplear distintos tamaños en las composiciones
florales.
Se admiten también trabajos más modernos, pero siempre
colocados en el frente del altar, que es el lugar principal de la
iglesia.
Ciertas composiciones de estilo Imperio o Pompeyano pueden lucir
muy bien, así como guirnaldas y columnas de flores.
En cuanto a los
colores se recomiendan tonos luminosos y muy claros (blancos, amarillos,
rosas...) debido a que la mayoría de estas iglesias suelen ser bastante
oscuras.
Si la iglesia está en un pueblo o tiene muchos dorados, podéis
emplear una combinación de flores multicolor (azules, naranjas, amarillos,
rojos, blancos, etc.). Si decidís esta opción buscad un profesional que tenga
nociones sobre teoría del color aplicada a la floristería, porque sino puede
resultar un desastre.
Iglesia Moderna
Podemos utilizar
composiciones estilizadas con flores y colores de moda. Se admiten colores vivos
y composiciones atrevidas (espirales, agrupaciones, vegetativos...).
Si
el templo, por su forma, es asimétrico, se puede compensar con formas simétricas
en las composiciones. Si es simétrica, se recomienda que las composiciones
tengan mucho movimiento.
En el pórtico de la iglesia también podéis
colocar composiciones o plantas en alquiler. Lucen mucho y enmarcan la
ceremonia. Asimismo, si queréis conseguir un efecto muy bonito podéis decorar
los bancos del pasillo central de la iglesia por donde vais a pasar los novios.
Un bonito arreglo en cada banco crea un precioso ambiente. Eso sí, nunca se os
ocurra poner una cinta uniendo los bancos. Es muy incómodo para los invitados
que asisten a la ceremonia.
Por último, os recomiendo que encarguéis la
decoración de la iglesia con al menos 20 días para que el florista planifique su
trabajo y os pueda ofrecer la flor en su punto óptimo de apertura para que se
luzca la decoración al máximo en el momento en que crucéis el pórtico de la
iglesia.
Jaime
Sánchez FLORIDEA |