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El Problema musical en las Bodas II
En el anterior artículo sobre el tema de referencia defendíamos el derecho de los novios a la elección de su música preferida, ahora ampliamos este legítimo derecho en algo tan esencial como el timbre o calidad del sonido que producen los instrumentos. Una partitura musical no suena igual si es interpretada por un teclado electrónico o por un órgano litúrgico ya que siendo las mismas notas, el matiz sonoro es totalmente diferente y cualquier persona con un mínimo de oído puede apreciarlo. Cada timbre sonoro tiene su lugar apropiado. En un restaurante o en una sala de baile, sería inadmisible la interpretación de una pieza -independientemente de sus características- con un órgano litúrgico. Pues exactamente igual, es inadmisible que en una Iglesia suene una música electrónica.
Siendo tan elemental este principio, todavía se da el caso de algunos novios que pensando solo en el ahorro económico, contratan al mismo músico que debe amenizar el banquete o el baile para que toque también en la iglesia durante la ceremonia. El resultado es siempre catastrófico y de ello se dan cuenta todos los invitados y los propios novios cuando ya no pueden rectificar. Aquí se confirma el proverbio “ Cada cosa en su sitio y
un sitio para cada cosa”. Con la música sucede exactamente igual. ¡Novios, no os confundáis! y actuad en consecuencia.
Oda Musical |