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"DANZA DEL
EDEN" DE MATILDE CANO EN
GAUDÍ NOVIAS
La pasarela GAUDI NOVIAS, que tuvo lugar los días 15, 16 y 17 de Junio de 2005 en Barcelona, contó de nuevo con la andaluza Matilde Cano entre creadores de la talla de VICTORIO & LUCCHINO, ROSA CLARA, JESÚS DEL POZO, JESÚS PEIRÓ, DEVOTA & LOMBA, HANNIBAL LAGUNA, PEPE BOTELLA o PETRO VALVERDE. El día 16 de Junio fue el día que le tocó a la diseñadora cordobesa mostrar su nueva colección "Danza del Edén". Tras el éxito de su colección "Mar de color" en la pasada edición, este año compartió día con VICTORIO & LUCCHINO, en lo que fue sin duda la jornada de Andalucía en Gaudí. La PASARELA GAUDÍ NOVIAS se ha convertido en la primera pasarela europea de vestidos de novia, novio y ceremonia, todo ello tanto por las firmas que acuden al evento como por el casting de modelos que desfilan.
Entre las que pasaron las creaciones de Matilde Cano, cabe destacar a Arantxa Santamaría, Ángela Sega, Clara Mas o Laura Sánchez.
Matilde Cano encuentra, una vez más, en Pasarela Gaudí un marco de proyección internacional en el que mostrar su colección "DANZA DEL EDEN". Es sabido que dicha pasarela aglutina a los profesionales creativos en el sector nupcial de mayor relevancia tanto nacionales como internacionales y es también por ello por lo que propuestas, colores y diseños pasan a liderar las tendencias más espectaculares e innovadoras. Es un evento de máximo nivel avalado por una organización esmerada en un marco incomparable como es la ciudad condal, punto de encuentro del sector".
La colección "DANZA DEL EDEN" de Matilde Cano nos traslada a un sutil paraíso en el que formas, colores y olores recrean un universo mágico. Son siluetas serenas con una clara inspiración en la danza que con tejidos de gasas irisadas, muselinas, sedas y tules en mil formas consiguen delinear una mujer envuelta en un aurea vaporosa de estilo y elegancia.
Matilde Cano nos ofrece unas creaciones llenas de matices en las que formas envolventes de tejidos que "acarician" muestran una mujer en el más idílico de los escenarios. Flores, plantas y frutas colorean suavemente un exótico jardín en el que la protagonista emerge con la exquisitez de una danzarina.
Equilibra sensualidad y elegancia, se adorna con tules y gasas y consigue la armonía que Degas plasmó en sus cuadros sin olvidar la vehemencia de las más racial de las coreografías.

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